Abrir el corazón y exponerse, mi primer blog (con miedo)
El viernes decidí crear mi blog, con mucho miedo. Compartir con el mundo mis opiniones, mis reflexiones y todas esas ideas que se me vienen a la cabeza significa, en cierta forma, exponerme. Ya sé que vivo exponiendo muchas cosas en Instagram, pero déjenme decirles que ahí solo ven una parte de mí. Yo elijo qué mostrar y qué no. Esto es distinto: acá hay mucha emoción, mucho sentimiento... y eso sí que no se lo cuento al mundo.
Mostrarse vulnerable, para alguien como yo, es todo un desafío. Siempre me consideré una persona fría. Se preguntaran ¿por qué? (Nadie se está preguntando eso). Les cuento igual.
Soy una persona que hace mucho humor con sus desgracias, con sus traumas. Es la única manera que encuentro para procesar todas las experiencias difíciles que me tocó vivir… y que, por supuesto, me tocará seguir viviendo. Porque esto no termina acá, amores.
Cuando decido hacer humor, abro una puerta. Una puerta que involucra a un otro, lo hago parte. Obvio que la intención siempre es que el otro se ría conmigo y no de mí, pero entiendo que esa es una línea difícil de definir.
Les voy a contar una situación que me pasó hace no mucho...
Una vez, en plena confianza, le conté a una persona que quiero mucho que estaba atravesando episodios relacionados con la salud mental. Para mí no es un tema fácil de tratar, aunque lo cuente con tanta naturalidad, porque fue un momento muy vulnerable de mi vida. Sentía que el mundo se me venía encima (más adelante les voy a contar en profundidad esta etapa de mi vida). No es algo que le haya contado a mucha gente... hasta ahora.
Sin embargo, después de un tiempo, esta persona me hizo un chiste sobre el tema. ¿Y adivinen qué? A mí no me cayó en gracia. Pero como suelo ser complaciente —aunque no lo crean— simplemente me reí, seguí la corriente, y punto. Es mejor caer bien que ser rechazada por poner límites... #ironía.
Para mí fue muy difícil entender la intención con la que esta persona hizo ese comentario. Estoy segura de que no fue con la idea de herirme, lo sé, pero aun así dolió. Sobre todo por que el comentario venía de alguien que aprecio. Yo pensaba: “Tenía razón… cuando abro mi corazón con alguien, abro una puerta a la comedia, evidentemente. Dejo toda mi vulnerabilidad en manos ajenas, y pueden aplastar mis sentimientos si quisieran.” Fue ahí cuando comprendí que esa podría ser una de las consecuencias de hacer humor con las propias miserias. Además, entendí que no siempre interpreto las cosas de la misma manera: hay días en los que me siento fuerte, capaz de comerme el mundo, y ningún comentario me afecta. Pero también hay otros días en los que soy como un bicho bolita, escondiéndome ante cualquier posible peligro.
Me tomó unos días trabajar esa sensación de desprotección, pero creo que voy entendiendo el mecanismo. Y creo que, si lo trabajo bien, puedo aprender a afrontar esta consecuencia de escribir y contarle al mundo lo que pienso, lo que me sale del corazón.
Esa persona nunca se enteró de lo que sentí en ese momento ni los días que siguieron. -Y sinceramente, no creo que lo haga, porque dudo que lea esto-. Pero si por casualidad estás por acá, y en el fondo sabes que sos vos, quiero decirte algo: dolió.
Era más fácil armar un blog de maquillaje que hablar de mí, ¿no? Pero honestamente, no hay nada que me interese más que contarle al mundo lo que siento, lo que opino, lo que me pasa.. como soy pero sobre todo QUIEN SOY.
¿Un poco egocéntrica? Puede ser. Pero soy honesta. Sorry not sorry. 😅 Evidentemente, no son suficientes 30 minutos de terapia a la semana. Claramente no.
Para cerrar estas líneas, quiero dejarme un mensaje :
Sostené la incomodidad que te genera saber que HOY tus anécdotas, pensamientos, opiniones, comentarios, etc., son públicos. Puede parecer el peor error de tu vida, pero al menos una vez… confiá en vos. Confiá en tus decisiones. Sostené que algo bueno va a salir.
💖
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