No encajar también es una forma de existir
Lunes por la mañana. Camino al trabajo mientras reflexiono sobre mi futuro y pienso: "Un día más viviendo una vida que no siento como propia." Y no, no es que haya usurpado una identidad. Físicamente soy yo, pero la vida que llevo no se alinea con mis deseos, con mi verdadero ser. Cada vez que me pongo mi outfit de oficina, lo siento como un "personaje", una skin que creé para poder sobrellevar el día a día en ese lugar. No me interesan los datos financieros, los números ni las estadísticas. Tampoco me interesa encajar en el clima de oficina, con sus horarios fijos de ocho horas, un sueldo que rara vez sube y, además, estar en una posición de desigualdad frente a mis compañeros. No me atrae la idea de escalar puestos ni de pensar en “mejoras” que solo benefician a un grupo minoritario. Porque esa idea de “si a la empresa le va bien, a todo nos va bien” está completamente errada. Lo sabemos. En estos últimos años, mi cuerpo, mente y alma dijeron: “hasta acá”. La des...