Buenos Aires. 13 de agosto de 2025. Necesito confesarte algo. No sé cómo lo vas a recibir, ni qué vas a hacer después de leerme. Me da miedo tu silencio, me da miedo tu distancia. Pero aún con ese temor, prefiero arriesgarme: cargar con esto sola me pesa más que la posibilidad de perderte. Es como llevar una mochila invisible, llena de piedras que se multiplican cada día. No me duele el cuerpo, me duele el alma. Y sinceramente, estoy agotada. Hace tiempo que no logro dejar de pensar en vos. Te juro que quisiera no hacerlo, intento escapar de esos pensamientos, distraerme, ocuparme con cualquier cosa con tal de borrarte, pero no hay distracción suficiente, no hay ciencia, ni teoría, ni hábito que logre arrancarte de mi mente. Es nadar contra la corriente. Cuanto más lucho por soltarte, más nítido volvés. A veces creo sentirte con todos los sentidos, como si realmente estuvieras acá. Me pregunto: ¿por qué quiero alejarte? La respuesta es brutalmente simple: por que cr...
Comentarios
Publicar un comentario